viernes, 17 de febrero de 2012

Los principales distritos mineros de la republica dominicana


DISTRITOS MINEROS
La Superintendencia de Minas e Hidrocarburos creará distritos mineros y zonas francas mineras industriales, a fin de estimular el desarrollo minero no metálico de diferentes regiones del país asignando áreas no mayores de 500 hectáreas mineras a cada concesionario que demuestre capacidad técnica y solvencia económica.
Hasta ahora la mayor parte de las concesiones otorgadas para exploración de minerales metálicos se concentra en el polígono central del país, el cual incluye La Vega, San José de Ocoa, Villa Altagracia, Monte Plata y Cotuí, cerrando de nuevo en La Vega.
El alto interés por las áreas contenidas en este polígono se debe a que allí se encuentra la concesión Quisqueya, otorgada a la Falconbridge Dominicana para la explotación de ferroníquel, y la concesión Pueblo Viejo, donde Rosario Dominicana ha explotado grandes volúmenes de oro y plata.
Dentro de este polígono central hay una pluviometría de 2500 mm/año, extensas zonas con pendientes superiores al 60% y elevaciones superiores a los 500 metros sobre el nivel medio del mar, donde abundan bosques nublados constituidos mayormente por pináceas, razón por la cual al decidir sobre las solicitudes de explotación deberán tomarse muy en cuenta estos dos aspectos.
El resto de las concesiones otorgadas para exploración de minerales metálicos se encuentra en el polígono oriental, definido por las comunidades de Bayaguana, Hato Mayor, Higuey, Miches, Sabana de la Mar y Monte Plata. Este segundo polígono no es tan interesante como el polígono central ya que aunque en la zona de Miches se conoce de la presencia de lateritas enriquecidas con oro aluvional, todavía no hay una explotación metálica en la zona.
De ahí que el polígono central debe ser denominado Distrito Minero Central, priorizando el ordenamiento territorial minero en este importante polígono

minas de Oro y Ámbar alrededor de la Bahía de Samana

Mármol, minas de Oro y Ámbar alrededor de la Bahía de Samana

ambar.jpgEl Oro en los lechos y terrazas de los ríos del país ha sido el único recurso mineral explotado en la época precolombina. Aunque no se encuentra todavía bien determinada la fuente de este metal, se cree que son las rocas metamórficas de edadbuscador-de-oro.jpg cretáceos las que suministran el oro a los cursos de agua que drenan al noroeste y sur de algunas cordilleras. Una de las áreas más importante es la zona de Miches en la parte Este del país.
En Miches se encuentran Minas de oro aluvional, en la cuenca del río Jovero y sus arroyos afluentes. El área de explotación de oro más productiva es la zona cercana al sur del poblado de la Mina, a lo largo de los cursos de agua y terrazas fluviales del Río Cuarón y del Arroyo Claro.
En Miches se recuerda a un señor de apellido Doroteo quien encontró en uno de sus yacimientos una pepita de oro de 16 libras. Este descubrimiento apareció en el mundial mente famoso libro “Aunque Usted no lo Crea” de Robert Ripley.
Las regiones de Miches y Monción, son las regiones principales suministradoras del oro dominicano, sobre la base de centenares de buscadores actuando individualmente.
El ámbar es una rezina vegetal fosilizada, producto residual de algunos árboles prehistóricos. Estos depósitos se encuentran en cuencas sedimentarias conformadas por intercalaciones de lutitas y areniscas de las formaciones Yanigua y el Complejo puerto Plata de edad Eoceno — Mioceno. Este tipo de yacimiento se localiza y explota en la Cordillera Septentrional, provincia de Santiago, al Norte del país en la comunidad de Los Cacaos y Palo Alto y en la Cordillera Oriental, Provincia de Hato Mayor en el municipio de El Valle y en la orilla de las lagunas Limon y Redonda, al este del país. La explotación de estos yacimientos se realiza de manera artesanal, a través de labores mineras subterráneas (pozos y socavones).
Los principales depósitos de mármoles del país están localizados en la provincia de Samaná donde se realizan extracciones de Portorro y se ha comprobado además la existencia de Brecha Dorada, Roja y Mármol Gris

jueves, 16 de febrero de 2012

Hay fiebre de oro en orillas del río Haina


La Cuchilla, Villa Altagracia. Acompañado de una batea, una pala y “una considerable cantidad de paciencia” German Rodríguez se acerca a las arenas a orillas del río Haina. La mañana está amenazada por la lluvia, pero el campesino mantiene la esperanza de encontrarse algunas porciones de oro entre las pequeñas piedras antes de irse a su casa.
Rodríguez es una de las muchas personas que conociendo de antaño la existencia de oro en los ríos, dedica horas y horas en procura de conseguirlo. En su caso, es una vía para buscar el sustento de su familia en los tiempos que no consigue realizar otra labor.

Yacimientos como los existentes en los ríos de Villa Altagracia existen en todas partes del mundo, pues obedecen a formaciones geológicas favorables, según explica el ingeniero geólogo y de minas Hugo Domínguez, presidente de Sociedad Dominicana de Geología (Sodogeo). Una de las fuentes que contienen oro son las rocas. Ese oro con el proceso natural de erosión y meteorización se libera y físicamente es arrastrado cuando llueve, por la corriente de agua que se lleva también suelos y sedimentos.

Domínguez explica que el oro tiene la propiedad de que es muy pesado y denso.

“Es el material más pesado dentro de la mezcla de sedimento y de río, por eso mecánicamente tiende a buscar en el fondo, o sea, la zona más baja. Tiende a depositarse en la parte más baja de los sedimentos y donde existen obstáculos naturales como peñones, curvas de río y donde éste cambia de pendiente o tiene una pendiente muy abrupta y llega a un llano”, expuso el experto, mientras acompañó a reporteros de El Caribe a un recorrido por varios afluentes.

Según la explicación ofrecida, cuando el río cambia de pendiente y llega al llano pierde energía, ya no puede cargar más el oro y entonces lo deposita. Las personas que “lavan oro” en los ríos posiblemente no verifican la cotización de ese metal en los mercados internacionales a través de la página Blomberg, pero se mantienen tan enterado del precio como si lo hicieran.

“Cuando consigo un gramo lo vendo a razón de RD$1,500 en uno de los colmados que lo compran y que sirven de acopio aquí o a una persona independiente. En la capital lo compran a RD$1,800, pero los 300 de diferencia casi se me van de pasaje”, comentó German Rodríguez, sin dejar de mover y observar minuciosamente la arena que acumuló en la batea para buscar el preciado metal.

A las 11:00 de la mañana de ayer no había conseguido nada. Mejor suerte tuvo Mercedes Nivar, quien de entre una tierra negra obtuvo mucho menos de media raya.

Una raya según el lenguaje de los lavadores de oro aluvional equivale a un gramo.

En las comunidades Loma Verde, La Cuchilla y otras, a la extracción de oro de manera artesanal se dedica una cantidad considerable de personas. En varias fincas se observan excavaciones que en ocasiones superan un metro, donde la gente puede obtener esas “piedras amarillas” que generan dinero.

Varios estudios citados por el geólogo Hugo Domínguez establecen que más del 50% del oro  presente en los ríos es muy fino (microscópico) y no puede capturarse en las bateas usadas actualmente por los campesinos. Por tanto, es un oro que se pierde.

Domínguez, egresado de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y con maestría en George Washington University, tiene un proyecto personal, junto a otros colegas suyos, que implicará una inversión, según él  de varias decenas de miles de dólares.  El proyecto irá más allá de lo rudimentario, pues incluirá bombas de agua, una draga de succión, otros equipos auxiliares y la evaluación de zonas para determinar la factibilidad económica de la extracción de oro.

“De esa forma el material o arena se extrae, se succiona, se pasa por un cedazo, una canaleta y luego va al río. No se utiliza ningún químico (mercurio, cianuro, ni aditivo)”, apuntó el presidente de la Sodogeo.
Una fórmula saludable
La fórmula para ser exitoso en la búsqueda de oro es conseguir los puntos clave y tratar de maximizar los volúmenes recuperados, tratando de minimizar la cantidad de materiales que se mueven.

Eso puede lograrse a través de una draga de succión, según el experto consultado. Con una draga bien manejada puede operarse varias veces la cantidad de volumen de material, con relación a cuando lo hace una persona a mano.

monumento a los heroes de la restauracion

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santiago.rd